Cine
Días de gracia
En el poster de “Días de gracia” se advierte: “La vida no es como la vives sino como la cuentas… a veces ganas y la cuentas… a veces no”. Bajo esta noción, la película propone un desafío narrativo, de cómo desarrollar tres historias que se trenzan dentro del México del siglo XXI, afectado por la inseguridad, los secuestros, la corrupción y la violencia.
El director y guionista de “Días de gracia”, Everardo Gout, hace su debut con este filme que fue seleccionada para el Festival de Cannes de 2011, y que tuvo su estrenó en México en abril del año 2012.
Situada en la Ciudad de México, la cinta narra la historia de Lupe (Tenoch Huerta), un joven policía convencido de hacer el bien y luchar contra la delincuencia. Su integridad es puesta a prueba cuando se entera que un cercano compañero suyo se ha involucrado en actos de corrupción, y en su afán por cumplir con su deber, descubre una poderosa red de secuestradores que lo pone bajo amenaza junto a su familia. Paralelamente, el filme narra la tragedia de Susana (Dolores Heredia), una mujer que debe enfrentar una dura jornada para resolver las negociaciones con los criminales que secuestraron a su esposo. Finalmente, se entrevera el conflicto de Doroteo, un joven delincuente y aspirante a boxeador que es encargado de cuidar a su víctima cautiva en una casa de seguridad.
“Días de gracia” es narrada desde los distintos ángulos de sus personajes que se cruzan, en algunos casos de forma directa y en otros no. Mediante una estructura caleidoscópica, el director se sirve con mucha astucia de las transmisiones televisivas de los partidos de futbol de las Copas del Mundo para hilvanar su elaborado tejido visual de tres tiempos, con ritmo trepidante, con sus provocadoras situaciones y atmósferas que estimulan las emociones, el desconcierto y la expectativa. La película da inesperados giros de tuerca para hacernos ver que no trata sobre la violencia y la corrupción per se, sino del proceso que lleva a ellas, del paciente y trágico método de la descomposición.
En suma, a pesar de su sabor de desencanto, de frustración y coraje que mana de “Días de gracia”, es una película emocionante, valiente y más que oportuna, que rehúye de la evasión en estos tiempos electorales y este contexto social para, en cambio, confrontarnos y hacernos pensar… y, también ¿por qué no? entretenernos de principio a fin.
Fuente: Corre Cámara
Tráiler de la película

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