Ariadna Montiel se perfila para asumir la dirigencia de Morena en relevo de Luisa María Alcalde

Nacional

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Ariadna Montiel se perfila para dirigir Morena en medio de una profunda reconfiguración impulsada por Sheinbaum

21 de abril del 2026

Por Retos, Grupo Informativo



La dirigencia nacional de Morena se encuentra en proceso de relevo, con la inminente salida de Luisa María Alcalde y la llegada de Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, como nueva presidenta del partido. El movimiento, según fuentes internas consultadas, forma parte de una reestructuración más amplia impulsada desde la presidencia de Claudia Sheinbaum, quien busca fortalecer el control político de la organización de cara a los próximos procesos electorales.

También se prevén ajustes en otras áreas clave de la estructura, incluyendo la salida de Andrés Manuel López Beltrán de la Secretaría de Organización, puesto que sería ocupado por Esthela Damián Peralta, actual responsable de la Consejería Jurídica del Ejecutivo federal. Este reacomodo, de acuerdo con las mismas fuentes, deja en evidencia que la conducción de Morena quedará en manos de perfiles cercanos y de confianza directa de la mandataria.

La llegada de Montiel responde, en este contexto, a la necesidad de recuperar orden interno y reforzar la operación territorial del partido. Reconocida por su papel en la administración de programas sociales, su perfil es visto dentro del gobierno como el adecuado para disciplinar estructuras locales y mejorar la coordinación política en un momento de tensiones internas.

El relevo ocurre en medio de preocupaciones por posibles fracturas rumbo a las elecciones intermedias de 2027. En este escenario, también se ha designado a Citlalli Hernández para encabezar la estrategia de alianzas y candidaturas, con el objetivo de contener conflictos con partidos aliados y evitar disputas internas que puedan debilitar la posición de Morena en gubernaturas, congresos locales y otros cargos de elección popular.

La gestión de Alcalde, que estaría llegando a su fin, ha sido señalada por distintos actores del partido como un periodo marcado por desorganización, conflictos internos y falta de consolidación. Su salida, junto con el relevo en áreas estratégicas, es interpretada como un giro de fondo en la conducción del partido.

Con estos movimientos, Morena entra en una etapa de redefinición en la que la intervención directa de Sheinbaum se vuelve central, en un intento por evitar fracturas y reforzar la estructura partidista en un momento clave para su futuro político.


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