Expande el ´Tren de Aragua' su estructura criminal en la CDMX
Nacional
Las investigaciones de las autoridades de procuración de justicia llevaron a la detención de Nelson Arturo Echezuria, identificado como uno de los cabecillas, así como la ubicación de inmuebles que son utilizados para la prostitución forzada, tal como el hotel Uno77.
Por Redacción, 07 de febrero de 2026
En tan sólo dos años, el cártel del Tren de Aragua, organización delictiva de escala internacional, logró que su estructura criminal creciera en varias alcaldías de la ciudad, principalmente en Cuauhtémoc, donde mantienen el control total de la trata de personas en las calles Sullivan y Juan Aldama, bajo un esquema que resultó rentable y que ya es conocido por las autoridades capitalinas: coptar mujeres extranjeras que ingresan desde la frontera sur y que arriban a la ciudad con una deuda de 12 a 14 mil dólares, la cual deben pagar con prostitución, de acuerdo con un informe federal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Documentos de las autoridades revelan este crecimiento desde que los principales cabecillas de esta organización ingresaron a la capital y se asentaron en el primer cuadro.
Sus redes criminales han permitido operar por medio de diferentes células, algunas dedicadas a la explotación sexual, narcomenudeo, sicarios, proxenetas, enlaces con la Unión Tepito, explotadoras sexuales y hasta su propio grupo armado denominado Batiperros, señala el informe.
El Tren de Aragua cuenta con seis jefes de sicarios a los que se les encomiendan diferentes ataques o ajustes de cuentas en contra de integrantes antagónicos, e incluso ordenan feminicidios de mujeres que son cooptadas para la explotación sexual.
La parte baja de la estructura criminal está conformada por proxenetas que controlan la prostitución forzada en Sullivan y Juan Aldama. Tiene entre sus redes hoteles que son usados para estos fines, según el documento, pero esta actividad se extiende al estado de México.
Negocios de hospedaje como Uno77, Muy, Plaza Belices, Pigal, y cinco inmuebles más en las alcaldías Cuauhtémoc y Venustiano Carranza son usados para que las mujeres lleven a los clientes. Sin embargo, el dinero que ellas generan va para la organización criminal, pues deben pagar 12 mil 500 pesos semanales por la plaza, además del adeudo cuando ingresaron a la ciudad, precisa el informe de la SSPC.
Este mismo modus operandi ya había sido usado años atrás en la capital del país por el portal Zona Divas y posteriormente por Boutique Vip, casos por los que se abrieron investigaciones por trata de personas.
Las mujeres empleadas para la explotación sexual también venden droga, y esto se añade a su cuenta; es decir, realizan una especie de préstamo, ellas pueden vender a su gusto la mercancía, pero deben pagar al Tren de Aragua.
El cabecilla Nelson Yamaha solía pasearse por las inmediaciones del Metro Revolución, señala el documento, donde se le observó en varias ocasiones con personas de su confianza.
En esta zona se pueden encontrar ciudadanos venezolanos que se asentaron en la alcaldía Cuauhtémoc y se dedican a comercializar diferentes productos, hasta cortan el cabello. Imágenes obtenidas por los agentes de la dependencia federal muestran a Yamaha antes de su detención en esa área, vistiendo una playera a rayas, gorra y pantalón de mezclilla y se le observa sonreír.
Los agentes encargados de realizar la investigación refieren en el documento consultado que las inmediaciones del Metro Revolución es un lugar de alta concentración de personas de origen venezolano y de alta incidencia de explotación sexual.
El Tren de Aragua también está implicado en feminicidios de quienes se han negado a continuar con el esquema de extorsión y trata de personas, los de Stephanie y Susej, cuyos restos fueron hallados calcinados en la zona de Topilejo, Tlalpan, son sólo un ejemplo.
Las autoridades detectaron que quienes se encuentran bajo el yugo de esa organización criminal son marcadas con un tatuaje de mariposa para identificarlas.
La Ciudad de México se volvió búnker para las actividades delictivas del Tren de Aragua y actualmente su presencia no sólo abarca la capital, sino también Morelos, Puebla y el estado de México, donde han logrado asentarse para dedicarse a la trata de personas con fines de explotación sexual, narcomenudeo, cobro de piso y la organización de fiestas exclusivas de música que son usadas para la venta de estupefacientes.
Fuente: La Jornada